lunes, 3 de octubre de 2011

De pedicuras

El viernes fui al podólogo. Es mi segunda visita a este especialista y estoy más que encantada. Por 20€ me deja los pies casi perfectos. Y digo casi, porque mis pies siempre han sido un desastre. Supongo que en parte por mi pisada, que debo analizar porque he detectado varias señales de que no es correcta, en parte por mi trabajo...
Pero no quiero aburriros ni asquearos con detalles escabrosos de mis pies ni de la pedicura.
El motivo de esta entrada es simplemente compartir mi satisfacción con este tratamiento y contaros por qué hace más de un año que dejé de hacerme pedicuras (y manicuras) en salones de belleza.

Hace 3 años que me hice mis primeras pedicura y manicura. Desde ese día, periódicamente he acudido a un centro de estética para cuidarme las uñas y regalarme un momento de relax (además de que era el único sitio en que leía revistas de cotilleos jiji).
Pues ocurrieron dos cosas que provocaron que dejara de hacerlo:

 1.- una compañera de mi madre le comentó que su marido, médico, no le dejaba hacerse esos tratamientos ya que eran bastante peligrosos (posibles contagios...). En todas las veces que he ido, solo utilizaban un producto desinfectante para la piel, pero no (delante de mí) para los utensilios. Mirando en foros de peluquería, leí a varias chicas decir que en los centros en que trabajaban muchas veces no se desinfectaban, sino que se volvían a meter en bolsitas tal cual (siguiendo las órdenes de las jefas).
En la cara opuesta, el podólogo, con su material de un solo uso que abre delante de mí.

 2.- en el centro al que solía ir me hicieron una verdadera faena: quise probar el esmaltado semipermanente, y me gustó bastante: mucho brillo, larga duración, sin desconchados... así que lo utilicé varios meses seguidos en las uñas de mis pies. En ese tiempo hice algunas visitas al centro para retirar el esmalte y volverlo a colocar. La única persona que veía mis uñas era la esteticien, ya que yo soy miope y estando sentada no alcanzaba a verlas.
Pues bien, cuando llegó mayo y decidí retirarlo durante el verano para pintarlas yo en casa con mis colores, descubrí mis uñas llenas de hongos! pero no de hongos recientes, cuando la decoloración de la uña empieza, sino que estaban ya instalados, habiendo dejado mis uñas entre violetas y negras. Era evidente que la chica que me esmaltaba tenía que haberse dado cuenta, y nunca me lo advirtió.
La verdad es que la experiencia me dejó tan mal sabor de boca que no quise volver por allí, ni siquiera para protestar. Estuve un año para deshacerme de los hongos, del cual los tres primeros meses tuve que tomar medicación oral. Lo que dije al principio: una gran faena.


Mi recomendación? ir solo a sitios de mucha confianza en que usen materiales desechables o desinfectados delante de una. Por mi parte, la experiencia fue tan traumática que no he vuelto a pisar un sitio de esos.
Por el mismo precio tengo un servicio mucho más "limpio". No me pintan las uñas, pero eso lo hago yo misma en casa, que con la práctica he ido adquiriendo bastante habilidad.

Y vosotras, alguna ha tenido una experiencia desagradable en un centro de estética?
Buenas noches!

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